Planificación Estratégica y Cambio en la Farmacia

Publicado: 24 febrero 2009 en Estrategia, Gestión del Cambio

Si es cierto que la Farmacia, (del griego φάρμακον, “medicamento”),es la ciencia y práctica de la preparación y dispensación de fármacos, es también cierto que han cambiado los hábitos de los clientes de las farmacias…
Cómo hemos cambiado, cómo ha mejorado la tecnología, cómo han mejorados los métodos de análisis y cómo han mejorado los diagnósticos. Pero el cambio más importante es el que se ha producido en los consumidores. Si antes se acudía a un establecimiento farmacéutico sobre todo en busca de asesoramiento, ahora los consumidores están más informados y acuden a nosotros en busca de productos específicos. La gran pregunta es: Y nosotros, ¿cómo hemos cambiado?

El Cambio

El comercio es Cambio, la empresa es Cambio, las ciudades son Cambio. Los impulsores del cambio son las personas, y por ello, la tarea del líder es ser un imán de personas e inquietudes.
Existe un equilibrio entre las famosas 3 “C”: Clientes, Competencia y Cambio. Si cambia mi competencia no tendré más remedio que cambiar para evitar de perder los clientes. Si los clientes se mueven y buscan nuevos productos tendré que cambiar y también la competencia lo hará. Pero si yo me adelanto al cambio del entorno, consigo marcar un camino para mis clientes y tendré una nuevaventaja competitiva, aunque no puedo dudar de la reacción de la competencia.
En Italia la liberalización de las ventas de los fármacos sin receta ha cambiado completamente la cara a las farmacias. Los establecimientos italianos se están reposicionando dando servicios y focalizando más sus acciones en la proximidad. La herramienta para adelantarse al cambio es, sin duda, la planificación estratégica. El enfoque estratégico se basa en la visión a medio-largo plazo y se apoya en la búsqueda de objetivos concretos que se materialicen en indicadores claros y acciones directas. Analizando mi propio entorno y los escenarios que se presentarán en un futuro no muy lejano, observo la necesidad de mirar un poco más allá de la cuenta de resultados de este año y confrontarme con las personas de mi organización. Yo lo hago a diario en mi empresa, y considero que todo empresario, sea su empresa grande o pequeña, debe saber transmitir y compartir su visión de futuro a su equipo de trabajo.

Planificación Estratégica

La implantación de un Plan Estratégico es mucho más que una serie de acciones puntuales. Es un proyecto de futuro para revitalizar y hacer competitiva una empresa, y esto sólo puede llevarse a cabo trabajando de forma organizada y planificada para la consecución de unos objetivos.
Un Plan Estratégico para una PYME es un proyecto de futuro que pretende sobre todo crear un hábito organizativo con actitud abierta al cambio, y por lo tanto a la supervivencia en el entornomcompetitivo. Para esto será necesario desarrollar una visión compartida, que suele ser un objetivo fundamental del Plan Estratégico y es de lo más difícil de alcanzar.

Visión Compartida

La “visión compartida” es algo que toda la organización debe de desarrollar. Un modelo de futuro que tiene que estar claro y donde todo el mundo se tiene que reconocer. Los planes estratégicos que funcionan suelen estar desarrollados de abajo a arriba, con la participación de los trabajadores. El proceso de desarrollo es algo natural, la metodología es importante pero es más importante crear el terreno de cultivo para que se pueda alimentar este gran árbol que es nuestra empresa. Los valores serán las raíces donde nuestro proyecto se desarrolla, la misión y la visión serán el tronco y las grandes ramas los grandes ejes de actuación. Hablando de Valores, se trata esencialmente de encontrar aquellos valores compartidos. Se trata esencialmente de contestar a esta pregunta: ¿en qué creemos?. El siguiente paso será la definición de la misión de la empresa: ¿Por qué existimos?. En este punto del proceso será fácil soñar entre todos y determinar nuestras metas superiores: ¿hacia dónde vamos? La gestión del “Gap” que existe entre el punto de partida y nuestra visión nos va a determinar el camino para seguir desarrollando los objetivos. Aquí nace otra pregunta: ¿Qué hacemos y por dónde empezamos?. La planificación estratégica depende de la priorización de estos objetivos según las diferentes perspectivas de lo que se llama el Mapa Estratégico.


Mapas Estratégicos

Los Mapas Estratégicos son la innovación en management que más valor ha aportado a las organizaciones en los últimos años, ya que consigue un reto que antes parecía imposible: hacer tangible algo que siempre se había considerado intangible: la estrategia. Un Mapa Estratégico es como un Mapa de Carretera, simplemente nos indica el camino más apropiado para llegar a nuestra meta. Su lectura es razonablemente sencilla para todos los integrantes de una empresa o de un colectivo y depende de diferentes perspectivas. Fueron Kaplan y Norton los primeros en desarrollar este sistema, más bien conocido como Cuadro de Mando Integral. El cuadro de mando integral es una forma de acercarse a los objetivos desde 4 diferentes perspectivas: 1) Aprendizaje, Crecimiento y Liderazgo, 2) Procesos Internos, Resultados sobre el Grupo de Interés (Clientes Internos/Externos), 3) Resultados Económico Financieros, 4) Resultados Meta. Es evidente que si tenemos como objetivo “vender más” tendremos que desarrollar toda otra serie de objetivo para llegar a esto.
El Mapa Estratégico y el Cuadro de Mando nos ayudan a supervisar y controlar el correcto desarrollo de la estrategia, gracias a indicadores tangibles e intangibles que nos informan sobre el proceso y los resultados. No existe un objetivo sin indicadores medibles, no existe una acción que no persiga un objetivo, no existe una acción sin las tareas que se tienen que desarrollar para ejecutarla, y por último, no debe existir una tarea sin un responsable y sin una fecha de compromiso.
Ventajas inmediatas en las personas Es evidente que cualquier persona que se sienta partícipe del futuro de la propia empresa sin ser accionista o aun siéndolo, se motiva de forma inmediata. Cada logro de la organización se convierte en un logro personal, cada pequeña mejora en los indicadores aumentará la convicción de que se están logrando las metas. Una planificación estratégica y disponer de indicadores claros y compartidos es el primer paso para afianzar en las personas una actitud de mejora continua, que será a su vez el mejor resultado. Recordad: los planes estratégicos están hechos para que se incumplan, los indicadores tienen que ser un estimulo. ¿Los resultados? Llegan porque la empresa va a empezar una fase de nueva madurez. No hay mejor medicina para cualquier empresa que esto.

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